martes, 25 de febrero de 2014

Mejor siempre en boca de otros.

“La vida, como un comentario de otra cosa que no alcanzamos, y que está ahí al alcance del salto que no damos. 
La vida, un ballet sobre un tema histórico, una historia sobre un hecho vivido, un hecho vivido sobre un hecho real.  
La vida, fotografía del número, posesión en las tinieblas (¿mujer, monstruo?), la vida, proxeneta de la muerte, espléndida baraja, tarot de claves olvidadas que unas manos gotosas rebajan a un triste solitario.”

 Rayuela, de Julio Cortázar. Capítulo 104. 

lunes, 20 de enero de 2014

26

"Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos...
...y lo que llamamos amarnos fue quizá que yo estaba de pie delante de vos, con una flor amarilla en la mano, y vos sostenías dos velas verdes y el tiempo soplaba contra nuestras caras una lenta lluvia de renuncias y despedidas y tickets de metro. 
(...) No estábamos enamorados, hacíamos el amor con un virtuosismo desapegado y crítico, pero después caíamos en silencios terribles y la espuma de la cerveza se iba poniendo como estopa, se entibiaba y contraía mientras nos mirábamos y sentíamos que eso era el tiempo."

Trocitos de Rayuela, de Julio Cortázar.

Encontrarse. Aquí. Así. Ahora.





domingo, 8 de diciembre de 2013

Soneto a la puta lámpara del salón con la que, fruto más de la ebriedad que del despiste, nos vamos a abrir la crisma cualquier noche de sábado.

A Carlos y a Míguel.



Oh lámpara redonda que me dañas 

allá de donde vienen las ideas, 
esfera luminosa que rodeas

los átomos perfectos de estas almas; 



tú, óvalo eléctrico que arañas 

la droga con amor de las cabezas,

el funky sin locura de los petas,

el whisky que alimenta las migrañas; 



tú que mueres en las habitaciones, 

tú que vives en todas las botellas,

tú que iluminas nuestras juventudes, 



no dejes de rumiar desde tu altura

la cálida resaca que atesoras:
calla sólo cuando se mueran las cuerdas.





viernes, 6 de diciembre de 2013

N.O.L.A.


“...porque aquí abajo, en la ciudad del caos, 

somos siempre nuestro peor enemigo.”

Tremé, 1x07.


Ciudad en ruinas. Música hasta sacarte el corazón.

Realidad.

Maravilla.







domingo, 24 de noviembre de 2013

Ya no es sólo un rato



Para vivir no quiero
niños, chalés y coches.
Qué alegría tan baja
saberte aquí a mi lado,
sentirme a la deriva
guardándote en secreto.

Para vivir yo quiero
oscuridad, chupitos,
portales sucios, frío,
Madrid de madrugada.
Saciados de los otros,
hablar de mí sin ganas,
hablar de ti sin prisa.
Y respirar profundo
y vaciarte los ojos,
rasgarnos la memoria,
abrirnos las entrañas,
dolernos de la vida,
pudrirnos de futuro.

Para vivir yo quiero
de una vez por todas
saber
si tú, aquí y ahora,
es igual a mañana.





domingo, 3 de noviembre de 2013

Madrid. Domingo.



Amanezco. Vestida. Borracha. Un ovillo por fuera y por dentro. Se me irrita Madrid y de pronto estamos brindando con excusas para ponernos por fin las manos encima.
Tus dedazos casi absurdos al sujetar el tequila. Luces, voces cada vez más encendidas. Tus ojos pequeños disolviendo la realidad más que todo el jägermeister del mundo. Disfrazamos de palabras y sonrisas las ganas de hablarnos más bajo y más cerca. La vida alrededor desaparece y a los otros ya les rebosa la cabeza de arena.
Nos inundamos de momentos, de risotadas colectivas, de recuerdos, de estados de facebook para la mañana siguiente. Me miras sin disimulo desde el otro sofá, al filo de la jodida realidad, de la increíble evidencia del número que te persigue.
Amanezco y repaso el universo, leyendo en cada surco de la noche anterior que nosotros ya hemos sembrado un futuro suicida.



sábado, 14 de septiembre de 2013

Septiembre.


"(...)

                                      Es tarde.
Uno escribe su vida en un poema,
analiza el amor
y se acostumbra
a seguir como está, junto a tu cuerpo
que quizá me recuerde todavía
desnudo entre las sábanas,

o las noches de lluvia nos confirman
que la vida, posiblemente hermosa,
no siempre es un asunto disponible
y que a veces resulta incluso mucha,
temible como ahora,
mientras que tengo miedo de besarte al azar.

Lo sé. Hemos sido extranjeros
hablándonos por señas demasiado cercanas,
ansiosos en las calles
de una nueva ciudad,
esperando tal vez que nos fotografíen
delante de este amor y de sus cicatrices,
eso que confundimos con nuestros sentimientos
o acaso
-en noches de locura-
con una sensación de humedad en los ojos.

Pero en pocas palabras se resumen
casi todos los días,
sus sílabas contadas en mis versos
y la felicidad.
Tibiamente los años
nos descubren
que nada existe ya sin tu sudor y el mío,
que somos todavía demasiado solemnes
cuando nos sorprendemos
temblando de pasión,
llenos de instinto mal disimulado.

Por eso, mientras llueve,
agradezco tu cuerpo entre las sábanas
y esta pasión desierta
de acariciar tus muslos,
más o menos extraños
y hermosos como un sueño
que acaba de llegar."




Luis García Montero, En los días de lluvia.