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miércoles, 26 de agosto de 2015

        Cáceres o huir, esconderse bajo el sol doliente de mi verano 27 en Calzadilla, salida 88 de la EX-A1, sudando miedo y derrota y mensajes sin enviar en la carpeta de borradores. 
       Aquí la vida es simple, el gintonic a tres euros, el fracaso de otros. Bebemos hasta vomitar la edad del pavo, reímos hasta perdernos las estrellas, reímos hasta que un coro de perros callejeros se pone a ladrarle a la nada.
       Me derramo buscando al amor del asfalto la posibilidad de mi recuerdo al masturbarte, sabiéndote ignorante de que aún me tiemblas aunque ya no hace frío. El cielo abierto me eriza las astillas y me irrito cuando no me sale ser puta sin dejarme la razón a cada beso. Ardo de orgullo, follo de rabia, mi derrota no es tal y no me basta.
       Bajo el suelo templado parece aún arder el caciquismo y el hambre. Y aquí nosotras, triste detritus del éxodo rural con las bragas manchadas de alquitrán, maquillamos con grandes éxitos de las verbenas pasadas a las chicas felices y valientes que no somos, dejándonos ser parte de otro agosto al vacío, aquí, aquí tan lejos, donde habite el miedo a las cosas que quizás nunca existieron.


miércoles, 8 de abril de 2015

Reestreno


Pudiera ser
que aquí llegara yo
--en todo mi teatro--
con el libro indeciso de los gestos
que la noche nos busca
y la tranquilidad
de ser desconocidos
entre focos que alumbran
esta ciencia ficción de nuestra vida.

Pudiera ser
que aquí llegara hoy
sin creerme la historia que aprendimos
y trajera delirios
o canciones antiguas,
caballos de cartón
para seguirte, periódicos y anuncios
donde buscar tu nombre.
Pudiera ser también que nos extrañe
la ilusión que supuso saber desconocernos,
hasta llegar aquí,
fingidos en la voz, desdibujados,
como suenan los pasos de la soledad
en los cines vacíos de reestreno.

Sólo busco esta noche
lo que tus ojos buscan
cuando el placer nos cerca,
sólo entiendo el asedio de tus brazos
que no tienen pasado,
aunque tus cuerpos son
el escenario
donde mis manos miran la soledad perdida,

y hoy
todo sigue encendido como entonces,
por que sólo nos queda
                                  salir a saludar.

Crucemos los papeles que nos llevan
a la orilla del gozo y la ginebra,
sembremos con carteles nuestra piel
anunciando el horario
y las funciones,
el precio de la vida y sus manías,
los límites precisos de la escena.

Este mundo no es sueño como dicen
figuras de papel,
caballos de cartón desdibujados.

            
                                                                          Luis García Montero

martes, 27 de enero de 2015

Köln, jazmines podridos.


    "El tiempo como destellos brillantes, como un perpetuo pestañeo. Vivir bajo el eterno efecto de abrir los párpados y que todo haya cambiado.
     De repente he abierto los ojos y estaba aquí, en mayo, extenuada por los efectos del trepidante ritmo latino que templa la habitación de al lado. No hacía mucho que mis ojos se habían cerrado por última vez en una fría madrugada de principios de diciembre, cuando caí en la cama agotada por el alcohol y el peso de mi locura transitoria. Dormí dos horas, me levanté aún ebria. Me tomé un café sentada sobre la maleta, sintiendo el agua sucia y caliente elevando la temperatura de mi estómago arrugado. Era, probablemente, la mañana más fría que he tenido el gusto de disfrutar en París.
     No recuerdo cuántas veces escuché la sintonía hipnótica de la SNCF durante aquellas dos horas, mientras lidiaba contra el sueño en la gélida gare de Saint Lazare. Porque aquel fin de semana fue eso, un sueño, un delirio. Sigo creyendo que ese tren me llevó a un universo paralelo donde el invierno se transformó un rato en una primavera tibia y oscura. El tiempo fue una bruma sin sentido desde que sentí el olor húmedo de tu sudadera hasta que se fundió en el cristal del tren el vapor en el que me regalaste un par de palabras.
     Y llegué a aquella casa, a aquella cama infinita donde no logramos encontrarnos. Y por fin, la paz. Me envolví en la funda nórdica como el regalo de unas navidades pasadas. Sólo desperté para volver a caer en el dulce sueño de tus palabras. Nos contamos un cuento y nos volvimos a dormir.
    Dormida pero despierta, bajo la suave diagonal del tejado, me deslicé por ese sábado como por todos los que estaban por venir. Sobreviví sin beber agua, drogada por la conversación amable y el intercambio sin prisas de momentos de nuestro pasado infeliz, frase a frase, verso a verso, capítulo a capítulo de otros veintipocos como los míos. Me ataste a ti desde dentro, de una manera hábil y sigilosa, en un silencio sólo alterado por el crujir del edredón. Me anudaste el corazón dejando un hilo hacia afuera, sacándome por la boca un colgajo sentimental aún indefinido. Quiero pensar que está atado a ti con firmeza, que sigue conectándonos aún hoy, aún a nuestra manera.
     Y luego volví a París, y de pronto fue invierno, y de repente las mariposas ni habían sido siquiera gusanos de seda. Y las palabras quedaron enterradas bajo la nieve, y los cuentos se quemaron al amor de la chimenea.

     Sólo quedó un manojo dobles sentidos brotando de entre la mala hierba de los recuerdos. De entre esos hierbajos que crecen en la primavera de verdad, de los que brotan sin querer unas flores violetas que siempre resultan ser las más hermosas del prado."

París, mayo de 2010.
Documentos sorpresa en una tarde gris de olor a flor violeta. 

domingo, 16 de marzo de 2014

In sha'a Allah



Sólo sabía que se llamaba Hassan y que tenía los ojos muy oscuros. Los mismos ojos, la misma piel tostada, los mismos rizos diminutos que aquel tipo argelino que me besó enfrente del café Liberté, una tarde con el mismo sol de esta falsa primavera. Por eso cuando esos ojos se me clavaron encima vivieron en mis horas siguientes como si hubieran vuelto a bendecirme. No paré hasta terminar de volverme loca y tenerlos encima de una cerveza, con el alma chorreando de culpa. 
Supe que Hassan es de Marruecos y terminé por darme cuenta entonces de que la vida me está chivando algo al oído que estoy ignorando quizás a propósito. Hassan tiene los ojos muy oscuros pero yo el corazón en tránsito y la vida entre paréntesis, pendiente de vacaciones y de revisión profunda. No puedo aún adivinar si es el sur el que me roba el alma o soy yo la que necesito dejarme robar, ahogarme en la arena donde siempre termino por hundirme al olor de la canela, al sonido de la lengua jeroglífica que acuchilla mi serenidad.
Sólo sé que se llama Hassan y que tiene los ojos de los buenos amantes: los que alimentan el limbo de mis miedos más secretos con la ilusión de las historias imposibles.



domingo, 24 de noviembre de 2013

Ya no es sólo un rato



Para vivir no quiero
niños, chalés y coches.
Qué alegría tan baja
saberte aquí a mi lado,
sentirme a la deriva
guardándote en secreto.

Para vivir yo quiero
oscuridad, chupitos,
portales sucios, frío,
Madrid de madrugada.
Saciados de los otros,
hablar de mí sin ganas,
hablar de ti sin prisa.
Y respirar profundo
y vaciarte los ojos,
rasgarnos la memoria,
abrirnos las entrañas,
dolernos de la vida,
pudrirnos de futuro.

Para vivir yo quiero
de una vez por todas
saber
si tú, aquí y ahora,
es igual a mañana.





domingo, 3 de noviembre de 2013

Madrid. Domingo.



Amanezco. Vestida. Borracha. Un ovillo por fuera y por dentro. Se me irrita Madrid y de pronto estamos brindando con excusas para ponernos por fin las manos encima.
Tus dedazos casi absurdos al sujetar el tequila. Luces, voces cada vez más encendidas. Tus ojos pequeños disolviendo la realidad más que todo el jägermeister del mundo. Disfrazamos de palabras y sonrisas las ganas de hablarnos más bajo y más cerca. La vida alrededor desaparece y a los otros ya les rebosa la cabeza de arena.
Nos inundamos de momentos, de risotadas colectivas, de recuerdos, de estados de facebook para la mañana siguiente. Me miras sin disimulo desde el otro sofá, al filo de la jodida realidad, de la increíble evidencia del número que te persigue.
Amanezco y repaso el universo, leyendo en cada surco de la noche anterior que nosotros ya hemos sembrado un futuro suicida.



sábado, 22 de junio de 2013

Gracias


Antes de que nuestro momento se evapore del todo, quiero decirte que me has enseñado muchas cosas. Recordaré toda esta historia como se recuerda una buena cerveza: amarga, fría, y en deliciosa comunión con el calor. Porque es cierto también que hemos sudado mucho, que ambos tenemos las manos húmedas de tanto buscarle la ciencia a las letras.
            Quiero decirte que me has enseñado a codificar mis pecados con la elegante retórica de las putas de hoy, a desenvolverme con elocuencia en la semántica de una soberbia guarra posmoderna.
            He desarrollado un séptimo sentido para imaginar casa en el mar, niños y perro mientras tú me adelantabas por la derecha. He aprendido a leer tu pupila como una bola de cristal, en la que adiviné mientras follábamos la visión de nuestro último polvo. Pude intuir un adiós dulce, como son las cosas que sólo existen tras los graffitis de las ventanillas de tren.
No he aprendido aún a pasar página, pero sí a despegarme del papel, aunque me queme. Ahora sé saltar hacia el futuro como si me tirara a bomba en un charco de petróleo.
Como ves, he aprendido muchas cosas, muchas más de las que tú me has enseñado. Por todas ellas, y por las que ya no están por venir, de corazón,
muchísimas gracias.



martes, 18 de diciembre de 2012

Tanto olvido como el de las canciones. Tanta distancia.



"Nacimos de la infidelidad. De la mano de los dulces y las alcantarillas. Eran otros tiempos. Era el hachís. Era el sexo descalzo, en aquella casa azul, en aquel... Sobrevivimos a la infidelidad. Por ella y contra ella. Contar algo más sería imposible porque lo que ya no essólo invita a la piel. Sólo con el dolor del tacto. La adolescencia. Los otros tiempos. El amor dura tres años y aquí se acaba lo eterno. Solos como antes con los libros trenzados. Con los hilos trenzados al pecho y a las uñas y en la lejanía de un trayecto inútil: tú escribiste la novela, yo preferí tragar la juventud. Decirle adiós para decirte tú. Nacimos de la partitura rota. Del papel esparcido en el cuarto. No somos ellos pero nos reconocemos en sus rostros. El amor dura tres años, me decías. Me convenciste de ello y cometí el error querer detenerlo. El amor dura tres años desde el primer sexo. Desde la primera duda. Desde aquel sol que nos llevaba por delante. Quizá lo más terrible sea aquel sol. Quizá lo más terrible sea no ser. Quizá. Pero sí estar. Pero sí nacer. Pero cuánto queda. Y cuánto silencio. ¿Cuánto silencio?"



Del blog de Luna Miguel.





martes, 2 de octubre de 2012

Lejos



Qué tendrá la velocidad y el oxígeno quemado de mi Volkswagen Passat superviviente. Tu recuerdo hecho asfalto a más de 140. Sólido y tan parte de la A2 como las armónicas de Quique González de las líneas discontinuas. O la poesía de Gilles Deleuze en Nochevieja, o las hormigas en las hojas crujientes de los adolescentes de otoño.

Se me ha escurrido el año entre libros y trasbordos. Pero en mis ratos libres sigo remendando tu sonrisa bajo las farolas, tu asombro en claroscuro. Tu frente tan arrugada como aquella falda mía, entera en la cintura, mi bolso en tus manos como un paquete bomba, mi ebria naturaleza fluyendo indigna entre dos parachoques, sin resguardo femenino que valiese.

Pero ya es cierto: Madrid-Berlín, 4 de octubre. Sólo ida. En fin, te dejas hacer. Me dejas deshacerme, hecha un bestiario, en esta certeza irreversible de vivir en mitad de mí y seguir sin enterarme. Sumida como siempre en la resaca de las ilusiones absurdas.

            Por eso, por favor, entiérrame. Y vuelve pronto.



viernes, 15 de junio de 2012

A propósito de un día en que dolió la rutina


Onetti lleva a Arlt. Arlt a Dante. Dante a Borges. Pasivas reflejas. Impersonales. 81 oraciones simples para el fin de semana. Trabaja, trabaja. El examen es el 29 y no llegas. Borges a Cortázar. Te fotocopio los deberes. Cortázar. Cortázar. Cortázar a Benedetti.

Me canso de ser la otra. Me canso, me cansas y me canso. No soy la otra, soy la primera, y tú sabes que es así, que la primera es la otra, que la otra no soy yo. Como yo sé que tú eres tan otro como primero.

Que no se trata de dialécticas. Que se trata de que N E C E S I T A M O S cerrar por dentro, y cuajar el reloj, y follar, follar, follar mucho, y mancharnos la espalda de tinta y los dedos de saliva, y agotarnos, y tener agujetas. Y que luego de habernos sonsacado los defectos a gemidos, nos atrevamos a quitarnos a mordiscos el disfraz de persona. De una vez por todas. Que ya está bien de detener hemorragias.


[ A propósito, también, de la última entrada de Luna Miguel ]


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miércoles, 13 de junio de 2012

Hambre


Me revienta tu chulería de playa, tu pose de bróker de discoteca. No soporto la perturbación inmoral de tus palabras, tu argot de vaso sucio y de ginebra. Osas vulnerar mi integridad con piropos extraviados en bares de carretera, tú, delincuente verbal, aprendiz de Sabina, salteador de dignidades.

Con soberbias matemáticas despellejas mi entereza, malintencionado violador de métodos y números. Ridiculizas con racionalismo mis mundos posibles, y lo detesto. Oh, científico inmundo, te torturaría hasta que sangraras cada fórmula, te arañaría versos en el pecho para que olvidaras hasta la última cifra. Recitarías hasta la esquizofrenia cada palabra de Cortázar o de Valle.  

Me envenena tu ética instintiva, la pública necesidad de tu carne, tu pedante onanismo. Sólo encuentro clemencia por una mente detrás de tu trágica vanidad fingida. Aborrezco tus canalladas hipócritas de forajido postizo.

           Por todo ello, o a pesar de ello, quisiera que me follaras con mucha fuerza. 




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viernes, 18 de mayo de 2012

Viernes


Oír cómo te callas,
oírte recordar,
sentir que me haces hueco.
Saber que te contienes,
que evitas las palabras,
que archivas en tu mente
tus manos en mis pechos,
mis rizos en tu cara.
Te sienta bien el rosa.
Estás guapo y lo sabes.

Meternos en tu coche.
Cortar con funky el aire.
Nos falta un espectáculo
de olas y horizonte.

Y huir los dos a medias.
Reír los versos sueltos
con trazas de verdades.

Beber, beber cerveza
con pinchos de tortilla.
Saborear una chusta.
Estar donde se debe.

Y verlo todo claro,
y malgastar el tiempo
en las letras que temes:
son tu furtivo porno.

Insisto en que contigo,
siempre
me faltará la edad,
me sobrará la ropa.

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jueves, 17 de mayo de 2012

Regret


Cunden los mosquitos en esta fingida primavera y yo he perdido práctica en perderte.

Hace calor pero recobramos frente a otro café el Retiro y una mañana de frío sol de invierno. Pero ahora ya no tengo tiempo. Te he dejado escurrir entre las páginas de mis obligaciones y de pronto te deslizas entre ellas y se me moja la ropa interior. Y ahora conjuntas con el sarcasmo meteorológico. Será entonces que la ficción sólo había cerrado por vacaciones.

Aún me escuece la piel por no haberte arañado suficiente. Así que vete, vete con tu sol, con tu afán inconsciente por retorcerme dulcemente las entrañas, con tu inteligencia tierna que me hiere y me fascina. Vete, porque entonces no soportaré ver en tus ojos el reflejo de mi cadáver morado, ahogada en mí misma de nuevo.

 Vete y sé libre por mí, por quien no tuvo agallas para ver fácil el mundo. Por quien tuvo la desgracia de morirse joven, con el pecho oprimido de futuro.




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miércoles, 2 de mayo de 2012

Madrugadas


Tienes la virtud de aparecerte en mis madrugadas. Te me cruzas de camino al baño, cuando me acucia la vejiga a las mil de la mañana, mientras intento calcular cuánto café voy a necesitar para mantenerme despierta dentro de no demasiado rato. Y acabas por contribuir a que escupa letras que vibran de irritación pura, a ver si encontrándole sentido literario a mi anarquía insomne acabas por largarte de mí. No hay manera, y aquí estamos otra vez, letra a letra.

Sucede que me canso de intentarte. Este tácito pacto de no agresión se nos escurre garganta abajo, cuando tragamos saliva después de que nuestras lenguas apostaran al escondite. Atrás quedan los agudos combates de versos actualizados, dignos de cualquier Quevedo en plenitud con un ordenador y tres gintonics. Nada bueno podía salir de la colisión de mi ingenuidad y tu curso de veranos en camas ajenas. Hemos aprendido a afinar el morbo de lo imposible y a asesinar a bocados nuestras vidas de excelencia blindada.

Así estamos, como idiotas, dejándonos rodar por nuestro propio peso. Porque hemos aprendido también a ignorar los tiernos guiños a nuestra conSciencia sexual. Así, te sorprende tu capacidad para colocar el interés por mi escote en pos de mis gestos de concentración, y yo me preocupo por la sonrisa que me brota de tu masculina seriedad cuando hablas por teléfono.

            Y seguiremos así hasta que se nos cruce un destilado de elevada graduación que expolie la nebulosa de la palabrería. Pero hasta entonces, por suerte o por desgracia, seguiremos cómodamente instalados en la cobardía, la de los gilipollas que no tocan, por no cortarse, la línea del horizonte.

lunes, 9 de enero de 2012

Pájaro

Una vez te llamé "pájaro", y te reíste tan de dentro que me inundaste de ti durante el resto de mi mañana de biblioteca. Te llamé "pájaro" porque abrì los ojos después de besarte y vi una jaulilla colgada de la rama de los pinos de la facultad. No buscaba una connotación, algo paradójico porque habìamos quedado esa mañana para hacer que hablábamos de Richard Rorty.

Y al final resultó que acabamos hablando de interpretaciones, y desde entonces no he podido dejar de ver ideas suicidas en El hombre que casi conoció a Michi Panero, de Nacho Vegas.

Rato después, en el tren, me di cuenta de que quizás lo de llamarte "pájaro" no esté tanto de más. Porque llegará el dìa en que volarás, volarás y lo dejarás todo perdido de plumas que se colarán por todas partes y nunca terminarán de recogerse.

Y sólo me quedará esperar que escondas tanta feminidad como dices, que seas una urraca hembra, para que un día regreses de nuevo al nido y enseñes a tu polluelo a volar contigo.

Sólo espero que, para entonces, no hayan acabado conmigo los depredadores.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Retazos

Madrid sin niebla a las 7 de la mañana y yo sentada en un banco de Santa María de la Cabeza vomitando de nerviosismo puro tres tragos de cocacola y un (otro) chupito que no nos hizo más machos sino que logró hacernos acabar rodando por el piso y desordenándonos la ropa por el camino y prometiéndonos besos de reserva.

Volvimos a perdernos y a encontrarnos en esa vorágine de piel ya no tan ajena, de recuerdos del mal sexo de nuestra adolescencia y de benditas guarrerías dichas de labio a labio. Sudor en la espalda, y carne tibia a raudales, y dedos deslizándose por todas partes, y concursos de natación en tu mirada de playa. Quedar exhaustos de tanta incógnita, de tanto magnetismo de improviso, de locuras y palabras y noches que se queden quizás demasiado grandes para el verdadero universo, ese de ahí fuera, ese que desintegramos más encima que debajo de la funda nórdica.

Y de pronto nos damos una ducha de realismo, y ahí estoy, en Santa María de la Cabeza a las 7 de la mañana esforzándome por vomitar un poco más lejos para no molestar a un mendigo. Y luego regresar y dormir y despertar y no entender nada. Y asumir que los sueños existen y que duele a veces. Que dejar la madriguera es arrancarse y crecer siempre da dolor en las rodillas.

Y entonces te recuerdo rebosando el colchón y escondiendo la playa detrás de los párpados. Con el abrigo puesto, te acaricio el vientre asimétrico y te doy un beso en la nariz. Te sale susurrarme sin darte cuenta. "No te pierdas por ahí. Me ha costado demasiado trabajo encontrarte".

jueves, 15 de diciembre de 2011

"Me ha gustado. Es cutre, pero lo imaginaba más gris".
"Bueno. Más bien marrón clarito. Pero tenemos que volver".

Qué bonito es construir un mundo posible...