martes, 23 de octubre de 2012

Encargo


No me des tregua, no me perdones nunca.
Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel sea tú que
vuelves.
¡No me dejes dormir, no me des paz!
Entonces ganaré mi reino,
naceré lentamente.
No me pierdas como una música fácil, no seas caricia ni
guante;
tállame como un sílex, desespérame.
Guarda tu amor humano, tu sonrisa, tu pelo. Dálos.
Ven a mí con tu cólera seca de fósforos y escamas.
Grita. Vomítame arena en la boca, rómpeme las fauces.
No me importa ignorarte en pleno día,
saber que juegas cara al sol y al hombre.
Compártelo.


Yo te pido la cruel ceremonia del tajo,
lo que nadie te pide: las espinas
hasta el hueso. Arráncame esta cara infame,
oblígame a gritar al fin mi verdadero nombre.



Julio Cortázar



lunes, 15 de octubre de 2012

Llamamiento

        Yo iré. Porque no hay mejor modo de protesta que la exhibición de nuestro trabajo. Y porque Juan Varela es uno de esos por los que merece la pena creer en la universidad.

        "Un grupo de alumnas y alumnos, y este servidor (profesor y director del Departamento de Filología Italiana de la UCM), haremos una Clase de Protesta en la puñetera calle (que es donde quieren que acabemos) el próximo miércoles 17 de octubre, como continuación de esta semana de lucha. Os escribo para recabar el apoyo de vuestras distintas organizaciones (plataformas, asambleas, etc.), para que nos ayudéis en la difusión y para que participéis asistiendo a la clase. Nuestra idea es repartir hojas volanderas 
informativas, y grabar para después sacar un vídeo en youtube, un poco al estilo flashmob.

        Salimos a la calle a hacer nuestra clase universitaria para denunciar que las autoridades de la Comunidad de Madrid están reduciendo a las universidades públicas madrileñas, y en concreto a la Universidad Complutense, a condiciones cada vez más miserables e insoportables: escasez de profesorado e investigadores, masificación de las clases, falta de material, dificultades en el mantenimiento de los edificios (calefacción, limpieza, reparaciones, etc.), falta de atención en bibliotecas y otros servicios universitarios, eliminación de la acción social, etc., etc. Y todo ello, al tiempo que las tasas universitarias han sufrido una subida brutal que está impidiendo el acceso a la universidad de miles de personas jóvenes extraordinariamente formadas, motivadas y de gran capacidad intelectual y humana.

       Será el MIÉRCOLES 17 DE OCTUBRE, A LAS 16 HORAS, EN EL BULEVAR DE LA CALLE JUAN BRAVO, ENTRE VELÁZQUEZ Y LAGASCA (enfrente de la Embajada de Italia). La clase versará sobre la canción dantesca "Doglia mi reca" o Canción de la avaricia, en la que Dante denuncia airadamente a quienes acumulan riquezas empobreciendo a los demás. Nos ha parecido un tema muy adecuado."












martes, 2 de octubre de 2012

Lejos



Qué tendrá la velocidad y el oxígeno quemado de mi Volkswagen Passat superviviente. Tu recuerdo hecho asfalto a más de 140. Sólido y tan parte de la A2 como las armónicas de Quique González de las líneas discontinuas. O la poesía de Gilles Deleuze en Nochevieja, o las hormigas en las hojas crujientes de los adolescentes de otoño.

Se me ha escurrido el año entre libros y trasbordos. Pero en mis ratos libres sigo remendando tu sonrisa bajo las farolas, tu asombro en claroscuro. Tu frente tan arrugada como aquella falda mía, entera en la cintura, mi bolso en tus manos como un paquete bomba, mi ebria naturaleza fluyendo indigna entre dos parachoques, sin resguardo femenino que valiese.

Pero ya es cierto: Madrid-Berlín, 4 de octubre. Sólo ida. En fin, te dejas hacer. Me dejas deshacerme, hecha un bestiario, en esta certeza irreversible de vivir en mitad de mí y seguir sin enterarme. Sumida como siempre en la resaca de las ilusiones absurdas.

            Por eso, por favor, entiérrame. Y vuelve pronto.



miércoles, 8 de agosto de 2012

Mañanas de TFM, vol. I.

"Se arrimó al chico. Ten presente que las cosas que te metes en la cabeza están ahí para siempre, dijo. Quizá deberías pensar en eso. 
Algunas cosas las olvidas, ¿no?
Sí. Olvidas lo que quieres recordar y recuerdas lo que quieres olvidar".


Cormac McCarthy, La carretera (2006).





martes, 24 de julio de 2012

6



Nunca escribo sobre ti porque no necesito inventarte. 

Nunca escribo sobre ti porque echaste el ancla en mis entrañas, y tu óxido me nutre y me envenena las tardes de domingo. Porque tu habitar agridulce en mi conciencia me hace ser cada vez mejor persona.

Nunca escribo sobre ti porque no dueles, pero te merecerías un idioma por cada vez que no me has dejado tener razón.

Nunca escribo sobre ti porque lo nuestro va más allá del cuerpo, y siempre que uno se da la vuelta a los bolsillos se hiere más de la cuenta. Porque estamos lejos del ensueño pornográfico de las 6 de la mañana. 

Nunca escribo sobre ti porque sigo pensando en devolverte. Pero aquí estás, por encima de toda sospecha y de toda la independencia con la que intento barnizarme. Por eso, quizás por eso nunca escribo sobre ti.

Sin embargo, hoy, que hace ya algún tiempo que te me instalaste dentro, te mereces algún trazo, y que intente sólo un rato quererte como nunca sabré.




lunes, 23 de julio de 2012

...y siempre el mismo verano


            "Alcalá sigue siendo igual.
            La misma ciudad nublada por la calima, adormilada perpetua, muerta por sobredosis de contaminación y de exaltación del opiáceo deporte rey. Ciudad de necios que se maceran en la piscina de la apariencia, que se limitan a repetir como magnetófonos oxidados por el sudor palabras vacías y sueños copiados de revista del corazón.
            La misma parsimonia intelectual de los sectores juveniles adjetivados “alternativos” más por diferenciación de costumbres del lumpen de barrio bajo que por propuesta de una verdadera realidad paralela.
            La misma gente que permanece, los mismos culturetas ofuscados en aprender de memoria nombres y más nombres de otros que fueron realmente distintos y a los que, por pura mediocridad innata, jamás sabrán apreciar. Gente que desconoce los sentidos de las palabras porque permanecen en ese submundo de la cultura recíproca, que contaminan en sus insustanciales tertulias de desatino pedante.
          Los mismos amigos, en el mismo imperecedero punto de inflexión, con las quejas pegadas a los labios y los gestos de huraña marioneta. Con los mismos proyectos erosionados por el roce, por el roce que no ha hecho el cariño sino el desgaste por imposible de unas ilusiones que en realidad nunca lo fueron.
          El mismo ten con ten con la autoridad materna, la misma independencia que ha sido tal desde siempre: negada y renegada sólo como autoafirmación de un poder virtual y de un intento de amistad intergeneracional imposible.
          El mismo aire saturado de la misma habitación, agitando los recuerdos perdidos entre un intento bastante acertado de la música lingüística gabacha.


         El mismo ventilador, que vuela los recuerdos de papel por la ventana."


                 Hallazgo de algo de hace dos años. Andaba por entonces recién llegada de París. Lástima comprobar lo poco ha cambiado todo.




martes, 10 de julio de 2012

Lencería



Me hago mayor y me hago mujer, yo que siempre llegué tarde a todo. También a mirarme en el espejo, a hacerme la raya, a ponerme tacones, a que me importara el vello.

A mis 24 he encontrado en la lencería una pasión secreta. Tengo un cajón lleno de ropa interior que desequilibra un poco el precio al que cobro las clases particulares. Resultó que un día fue mayo y reparé en que necesitaba tirantes nuevos para mis clavículas recién nacidas (de pronto me faltan 8 kilos y he debido parir otros huesos). Pero me di cuenta de que en realidad había gastado dinero para mirarme en el espejo y admirar con asombro mis pezones bajo una delicada tela transparente, mi pubis conjuntado con mis pezones, la forma que daban a mis nalgas poco más que dos hilos sobre mis caderas.

Desde entonces, en días como hoy, donde las letras no forman la palabra justa, donde todo está seco, me quito la sucia tristeza de la ropa de andar por casa, me pinto las uñas, y me admiro en mi nueva redondez, la que me da ha dado la poca edad de la que puedo presumir todavía. Y me regodeo frente al espejo en la dicha de que tengo tiempo, y no estrías.


     No me miren así. No busco la absolución. Esto no es vanidad. Es una forma más de masturbación, como otra cualquiera.