jueves, 17 de mayo de 2012

Regret


Cunden los mosquitos en esta fingida primavera y yo he perdido práctica en perderte.

Hace calor pero recobramos frente a otro café el Retiro y una mañana de frío sol de invierno. Pero ahora ya no tengo tiempo. Te he dejado escurrir entre las páginas de mis obligaciones y de pronto te deslizas entre ellas y se me moja la ropa interior. Y ahora conjuntas con el sarcasmo meteorológico. Será entonces que la ficción sólo había cerrado por vacaciones.

Aún me escuece la piel por no haberte arañado suficiente. Así que vete, vete con tu sol, con tu afán inconsciente por retorcerme dulcemente las entrañas, con tu inteligencia tierna que me hiere y me fascina. Vete, porque entonces no soportaré ver en tus ojos el reflejo de mi cadáver morado, ahogada en mí misma de nuevo.

 Vete y sé libre por mí, por quien no tuvo agallas para ver fácil el mundo. Por quien tuvo la desgracia de morirse joven, con el pecho oprimido de futuro.




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miércoles, 9 de mayo de 2012

Dichoso congreso...



Congreso internacional "Mitologías modernas: iconos, reescrituras, arquetipos".
21 al 25 de mayo de 2012, por diversos lugares de la Facultad de Filología de la Complu.

Inundada de responsabilidad, ahí saldré, con el alma destruida y la cabeza bien alta, a batirme con quien sea necesario para defender que nos vamos a la mierda. 

Esto promete. Uf.


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miércoles, 2 de mayo de 2012

Madrugadas


Tienes la virtud de aparecerte en mis madrugadas. Te me cruzas de camino al baño, cuando me acucia la vejiga a las mil de la mañana, mientras intento calcular cuánto café voy a necesitar para mantenerme despierta dentro de no demasiado rato. Y acabas por contribuir a que escupa letras que vibran de irritación pura, a ver si encontrándole sentido literario a mi anarquía insomne acabas por largarte de mí. No hay manera, y aquí estamos otra vez, letra a letra.

Sucede que me canso de intentarte. Este tácito pacto de no agresión se nos escurre garganta abajo, cuando tragamos saliva después de que nuestras lenguas apostaran al escondite. Atrás quedan los agudos combates de versos actualizados, dignos de cualquier Quevedo en plenitud con un ordenador y tres gintonics. Nada bueno podía salir de la colisión de mi ingenuidad y tu curso de veranos en camas ajenas. Hemos aprendido a afinar el morbo de lo imposible y a asesinar a bocados nuestras vidas de excelencia blindada.

Así estamos, como idiotas, dejándonos rodar por nuestro propio peso. Porque hemos aprendido también a ignorar los tiernos guiños a nuestra conSciencia sexual. Así, te sorprende tu capacidad para colocar el interés por mi escote en pos de mis gestos de concentración, y yo me preocupo por la sonrisa que me brota de tu masculina seriedad cuando hablas por teléfono.

            Y seguiremos así hasta que se nos cruce un destilado de elevada graduación que expolie la nebulosa de la palabrería. Pero hasta entonces, por suerte o por desgracia, seguiremos cómodamente instalados en la cobardía, la de los gilipollas que no tocan, por no cortarse, la línea del horizonte.

miércoles, 25 de abril de 2012

Anadiplosis

Te quiero porque me quieres, porque quiero que no dejes de quererme aunque quiera que a veces me quieras sin querer. Porque eso es querer, querer sin querer. Y es bonito querer, joder. 

Por eso, entre otras cosas, te debo las consecuencias de un tequila sobre mi ombligo. 



lunes, 23 de abril de 2012


Él escondía su nobleza detrás de un brillo de hachís en la mirada. Yo tenía buenas notas y muchas ganas de encontrarme a algún canalla. Quizás por eso decidí jugar a las películas, y cuando volvimos a vernos acabó calentándose los pies con el pliegue de la goma de mi sábana bajera.
Con el tiempo, él se dio cuenta de que yo escondía la lascivia de puta pequeñita detrás de mi perfeccionismo, y yo de que, cuando se le pasó la fumada, la nobleza la tenía tatuada en las córneas.
Entonces, las agujas de mi reloj debieron jugársela todo a una.
Hoy amanezco, en esta primavera postiza, con un sol que desafía al tratado de Kioto y le hipoteca la sombra a antenas y chimeneas. Pero a ti no te importa que ya me huela el aliento a café con leche, ni a mí que me hagas daño cuando me desenredas los rizos del cuello.
Subo la persiana. Hay girasoles sobre los tejados. 


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domingo, 22 de abril de 2012

Solaris

"Salimos al cosmos preparados para todo, es decir: para la soledad, la lucha, el martirio y la muerte. La modestia nos impide decirlo en voz alta, pero a veces pensamos, de nosotros mismos, que somos maravillosos. Entretanto, no queremos conquistar el cosmos, sólo pretendemos ensanchar las fronteras de la Tierra. Unos planetas habrán de ser desérticos, como el Sáhara; otros gélidos, igual que el polo; o bien tropicales, como la selva brasileña. Somos humanitarios y nobles. No aspiramos a conquistar otras razas, tan sólo deseamos transmitirles nuestros valores, y, a cambio, recibir su herencia. Nos consideramos caballeros del Santo Contacto. Esa es otra falsedad. No buscamos nada, salvo personas. No necesitamos otros mundos. Necesitamos espejos. No sabemos qué hacer con otros mundos. Con uno, ya nos atragantamos."

Stanislaw Lem, Solaris.

Una golosina de tinta y celulosa.