viernes, 15 de junio de 2012

A propósito de un día en que dolió la rutina


Onetti lleva a Arlt. Arlt a Dante. Dante a Borges. Pasivas reflejas. Impersonales. 81 oraciones simples para el fin de semana. Trabaja, trabaja. El examen es el 29 y no llegas. Borges a Cortázar. Te fotocopio los deberes. Cortázar. Cortázar. Cortázar a Benedetti.

Me canso de ser la otra. Me canso, me cansas y me canso. No soy la otra, soy la primera, y tú sabes que es así, que la primera es la otra, que la otra no soy yo. Como yo sé que tú eres tan otro como primero.

Que no se trata de dialécticas. Que se trata de que N E C E S I T A M O S cerrar por dentro, y cuajar el reloj, y follar, follar, follar mucho, y mancharnos la espalda de tinta y los dedos de saliva, y agotarnos, y tener agujetas. Y que luego de habernos sonsacado los defectos a gemidos, nos atrevamos a quitarnos a mordiscos el disfraz de persona. De una vez por todas. Que ya está bien de detener hemorragias.


[ A propósito, también, de la última entrada de Luna Miguel ]


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Bolero



Qué vanidad imaginar
que puedo darte todo, el amor y la dicha,

itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta

como a mí no me basta que me des

todo lo tuyo.

Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.

Por ahí un papelito
que solamente dice:
Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.

Julio Cortázar

miércoles, 13 de junio de 2012

Hambre


Me revienta tu chulería de playa, tu pose de bróker de discoteca. No soporto la perturbación inmoral de tus palabras, tu argot de vaso sucio y de ginebra. Osas vulnerar mi integridad con piropos extraviados en bares de carretera, tú, delincuente verbal, aprendiz de Sabina, salteador de dignidades.

Con soberbias matemáticas despellejas mi entereza, malintencionado violador de métodos y números. Ridiculizas con racionalismo mis mundos posibles, y lo detesto. Oh, científico inmundo, te torturaría hasta que sangraras cada fórmula, te arañaría versos en el pecho para que olvidaras hasta la última cifra. Recitarías hasta la esquizofrenia cada palabra de Cortázar o de Valle.  

Me envenena tu ética instintiva, la pública necesidad de tu carne, tu pedante onanismo. Sólo encuentro clemencia por una mente detrás de tu trágica vanidad fingida. Aborrezco tus canalladas hipócritas de forajido postizo.

           Por todo ello, o a pesar de ello, quisiera que me follaras con mucha fuerza. 




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domingo, 10 de junio de 2012

Orgullo




No te emociones. Porque a veces, sólo a veces, asumo que te quiero. 




"In sensual time", de Carsten Witte 


viernes, 25 de mayo de 2012

Indiscreción

“No estoy limpia. Vengo de un cuento de hombres y mujeres tan verdad y mentira como cualquiera. No hace falta contar lo que se ve en mis brazos, lo amordazado de mis ingles. Tú sabes. Yo aprendo. Esa es la parte buena del negocio. Que estoy dispuesta. Quería decírtelo personalmente mientras te abro la boca para que puedas devorarme. Me pongo así en tus manos y empieza el juego. No estoy limpia. Atrás se quedan cosas que me han dejado estrías en la tripa, rayas blancas, brillantes, en las que puedes colocar tu lengua para que lama a trompicones la inexperiencia que dan los años, las señales que delatan mi edad de árbol. Empezaré soplando el color de tu carne. La acercaré a mis labios, me hundiré en el sabor de cada trago como si fueras mi nutriente. Luego, cuando conozca tu grado de acidez, llegaré a más. No habrá contemplaciones. Seré una plaga de dedos que entren y salgan y arañen, froten, lleven y traigan líquidos y olores. Seré dientes que hagan crujir tus huesos y arrebaten las regiones más blandas. Seré una pierna dúctil y escurridiza anudada en tu origen. Me ensartaré en todos tus extremos hasta verme inundada. No estoy limpia. Ya lo ves. No es necesario que me tapes ahora. No es necesario. No tengo nada que ocultar. Las manchas que arrastramos son las que nos dan forma. Ahora quiero que te quedes aquí, que me dejes hacer, que me dejes hacerme.”


Del poemario No estoy limpia, de Inma Luna (Baile del Sol, 2011). Ella es una sonrisa con rizos capaz de hacer enmudecer con una poesía tremendamente corporal. 

El poema está entre los tesoros que he encontrado tras dejarme convencer a terminar un día redondo en la presentación de La indiscreta, una nueva revista digital que promete mucho mucho. Además de leerse algunos poemas del primer número, se han dado adelantos del segundo. 

Insisto, al loro con los indiscretos. Darán que hablar. Y que sentir. 





viernes, 18 de mayo de 2012

Viernes


Oír cómo te callas,
oírte recordar,
sentir que me haces hueco.
Saber que te contienes,
que evitas las palabras,
que archivas en tu mente
tus manos en mis pechos,
mis rizos en tu cara.
Te sienta bien el rosa.
Estás guapo y lo sabes.

Meternos en tu coche.
Cortar con funky el aire.
Nos falta un espectáculo
de olas y horizonte.

Y huir los dos a medias.
Reír los versos sueltos
con trazas de verdades.

Beber, beber cerveza
con pinchos de tortilla.
Saborear una chusta.
Estar donde se debe.

Y verlo todo claro,
y malgastar el tiempo
en las letras que temes:
son tu furtivo porno.

Insisto en que contigo,
siempre
me faltará la edad,
me sobrará la ropa.

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jueves, 17 de mayo de 2012

Regret


Cunden los mosquitos en esta fingida primavera y yo he perdido práctica en perderte.

Hace calor pero recobramos frente a otro café el Retiro y una mañana de frío sol de invierno. Pero ahora ya no tengo tiempo. Te he dejado escurrir entre las páginas de mis obligaciones y de pronto te deslizas entre ellas y se me moja la ropa interior. Y ahora conjuntas con el sarcasmo meteorológico. Será entonces que la ficción sólo había cerrado por vacaciones.

Aún me escuece la piel por no haberte arañado suficiente. Así que vete, vete con tu sol, con tu afán inconsciente por retorcerme dulcemente las entrañas, con tu inteligencia tierna que me hiere y me fascina. Vete, porque entonces no soportaré ver en tus ojos el reflejo de mi cadáver morado, ahogada en mí misma de nuevo.

 Vete y sé libre por mí, por quien no tuvo agallas para ver fácil el mundo. Por quien tuvo la desgracia de morirse joven, con el pecho oprimido de futuro.




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